Spot On: Lobezno v5, 8
Por Julián M. Clemente, el día 3/02/12 14:28

Punto de arranque
A pesar de que recibía la numeración de 5.1, el “Point One” de Lobezno no podía situarse precisamente a continuación del #5 USA. Estas pequeñas incoherencias editoriales a veces tienen lugar, pero nosotros procuramos resolverlas, ya que disponemos de un cierto margen para planificar la edición española. Por tanto, hemos esperado a que concluyera la ida y vuelta al infierno de Lobezno para situar este número especial, construido con la idea de llamar la atención de nuevos lectores y anticipar futuros argumentos, aunque cada guionista ha hecho de su capa un sayo, usando los “Point One” como excusa para las más diversas acciones. En el caso que nos ocupa, el de Lobezno, Jason Aaron nos ha devuelto una vieja tradición, la de los cumpleaños de Logan, habitualmente acompañados por un despiadado ataque de Dientes de Sable. Como a éste lo tenemos criando malvas, llega el momento de un cambio de paradigma, lo que supone la oportunidad de hacer algo diferente y original. ¿Y qué más original puede haber para Lobezno que una fiesta de cumpleaños completamente convencional? Ocurre que con nuestro canadiense favorito las cosas nunca salen como las planeas.

El primero en cien años
Jason Aaron ha procurado crear un episodio autoconclusivo que a la vez se pudiera marcar como el comienzo de nuevas historias. Hay, por tanto, un espíritu dual en la estructura de la narración, que también se mantiene en el tono, como reconoce el propio guionista: “Si miras todo lo que he hecho con Lobezno, navego siempre entre algo muy llamativo y algo muy serio. Es el equilibrio que siempre he tratado de mantener. Para este episodio, ya que iba a ser el primero de muchos lectores, me planteé hacer algo más divertido que ver a Logan torturado en el infierno durante cinco números. Que nadie me malinterprete: no estoy diciendo que eso no pueda ser divertido”. Pero el planteamiento de Aaron va más allá. Hasta ahora, siempre hemos dado por bueno que Lobezno conocía la fecha de su nacimiento, cuando tal cosa no era posible, puesto que no disponía de recuerdos al respecto, al menos no hasta los eventos posteriores al Día-M. Por lo tanto, esa fecha tenía que ser una convención, pero no la real... ¿Cómo descubrir el dato correcto? Pues bastaba poner a una periodista tan espabilada como Melita Garner a la caza y captura de la partida de nacimiento de James Howlett, el verdadero nombre de Logan.

¿Un Lobezno piadoso?
“¿Cómo? ¿Logan ha dejado con vida a dos asesinos caníbales que merecían ser despedazados sin miramientos? ¡Este no es mi Lobezno, me lo han cambiado!” Si has pensado eso, se trata de lo que Aaron estaba buscando. La experiencia en el infierno ha cambiado a Logan, que ahora medita un poco más las cosas antes de actuar. “Lo que ocurre es que por primera vez en mucho tiempo tiene un sentido de esperanza y fe”, explica el guionista. “Aunque esa esperanza ha sido puesta a prueba a causa de todo por lo que ha tenido que pasar, está todavía ahí. Es un tipo que creía que las cosas nunca iban a cambiar, que no había un lugar reservado en el cielo para él. Ahora tiene la esperanza de que quizás vaya a ser un mártir de su causa, o algo así”. Esta evolución de la que habla el escritor no caerá en vacío. Las consecuencias, en Patrulla-X: Cisma.
