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11/08/2017

CÓMICS MARVEL

Mutantes en guerra

La Patrulla-X liderada por Cíclope se enfrenta a Los Vengadores

 

Durante un pequeño espacio de tiempo, el Homo superior contó con la admiración de los humanos. Cíclope, en nombre de La Patrulla-X, llegó a recibir una medalla presidencial, por haber salvado al mundo en innumerables ocasiones. Pero eso terminó el día en que la Fuerza Fénix emprendía vuelo hacia la Tierra, motivo por el que estallaría la guerra entre los mutantes y Los Vengadores. Este segundo volumen protagonizado por el Equipo Extinción aborda el conflicto desde el punto de vista de éstos, en especial desde el punto de vista de Cíclope, el hombre que más tenía que ganar y perder en esta historia.

“Regenesis”, El escenario creado en la Franquicia Mutante a partir de “Cisma” estaba pensado para durar una larga temporada. Por primera vez en cuatro décadas de historia, Marvel había puesto a cero el contador de la más veterana colección que formaba parte de la línea, The Uncanny X-Men, y tan arriesgada maniobra no se lleva a cabo si no se están pisando unos sólidos cimientos sobre los que construir la siguiente planta de un gran edificio. Sin embargo, durante la segunda década del siglo XXI, en La Casa de las Ideas el cambio se ha convertido en una constante, de manera que, apenas unos pocos meses después de inaugurarse el landscape, desde el Bullpen lanzaron “VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X”, el evento que serviría para ponerle fin a muchos de los planteamientos establecidos con la ruptura de Cíclope y Lobezno.

Y es que, si bien se intentó mantener los equilibrios entre los dos polos alrededor de los que giraban las colecciones de “Regenesis”, pronto estuvo claro que Lobezno y La Patrulla-X, el proyecto realizado por Jason Aaron y Chris Bachalo, llevaba las de ganar. No sólo se habían quedado como líder con el personaje más carismático y popular de los mutantes, sino que además era el título que apostaba por la vuelta a los orígenes, por recuperar un mayor número de elementos icónicos pertenecientes a los buenos tebeos mutantes de siempre. En el extremo opuesto, La Imposible Patrulla-X de Kieron Gillen, con dibujo fundamentalmente de Carlos Pacheco y Greg Land, proseguía adelante con el enfoque paramilitar de Cíclope, por el que los mutantes de Utopía se habían convertido en una alegoría del estado de Israel: una nación rodeada de enemigos que quieren acabar con ella a toda costa y que para defenderse recurre a todos los medios a su alcance, tanto los razonables como los ilegítimos. En lo estilístico, Kieron Gillen demostraba su sofisticación literaria, enraizada en la tradición de guionistas procedentes del Reino Unido, como Warren Ellis o Neil Gaiman. Su Patrulla-X era punk, psicodelia y rock sinfónico, pero el público parecía bailar mejor al son del pop con tintes coloristas de Jason Aaron, estadounidense de Alabama.

“VvX” sería la herramienta elegida por Marvel para, una vez más, dar un golpe encima de la mesa y cambiar las reglas del juego. De una u otra forma, cuando hubiera terminado la guerra, también habría llegado a su fin la etapa de Uncanny escrita por Kieron Gillen. Éste, que llevaba ya en la cabecera muchos meses antes de que fuera relanzada, se dispuso entonces a conducir todas sus tramas hacia esa ineludible conclusión, con una capacidad de maniobra que hubiera envidiado cualquier escritor en circunstancias similares. Y es que, entre los cruces de Uncanny con “VvX” y la miniserie que serviría como epílogo de la misma y de la que también se encargaría Gillen, dispondría de nada menos que quince entregas con las que dejar todo atado y bien atado.

No eran pocos los argumentos que el escritor había dispuesto encima de la mesa, probablemente con la esperanza de tener todo el espacio del mundo para desarrollarlos: Unidad, el escalofriante androide homicida procedente del espacio, esperaba en el Calabozo-X de Utopía la oportunidad de escapar y continuar adelante con sus “asesinatos por el bien mayor”; Coloso llevaba desde los cruces con “Miedo encarnado” siendo el avatar de Cyttorak, una nueva encarnación de Juggernaut que parecía haber engullido el espíritu generoso de Peter Rasputín; Namor se encontraba por aquel entonces entre las más extrañas incorporaciones que hubiera tenido nunca el equipo, recordando aquello que se sacara John Byrne de que él era el Primer Mutante; Tabula Rasa se había alzado como un lugar más inserto dentro de la geografía mutante, un enclave que, aunque no había sido creado por él, Gillen estaba cartografiando en detalle, descubriendo nuevos misterios cada vez que acudía allí; en el tiempo en que llevaba existiendo el Equipo Extinción, Mister Siniestro se había significado como su mayor enemigo, lo que le había llevado a establecer una suerte de Londres subterráneo y siniestro; Hope y las Cinco Luces habían decidido quedarse en Utopía, sin que estuviera claro todavía hacia dónde encaminarían sus vidas; y en el autoproclamado Estado Mutante residían personajes tan singulares como Peligro, la evolución inteligente de la Sala de Peligro que crearan Joss Whedon y John Cassaday en Astonishing X-Men.

Todas esas circunstancias fueron abordadas por Gillenen estos episodios hasta sacarles todo el jugo posible, mientras se cruzaban con la trama principal de la guerra contra Los Vengadores. En la serie troncal tenían lugar los grandes hitos del evento, pero muchos de ellos no encontraban una explicación en detalle hasta que no llegaban a estas páginas, especialmente los relacionados con los Cinco Fénix: aquellos mutantes en que se había encarnadola entidad en el ecuador de la saga. Sin espacio allí para profundizar en aquello que les movía, su comportamiento llegaba a verse como negativo, cuando no directamente propio de villanos. Fue en The Uncanny X-Men donde de verdad se ahondaba más y mejor en todas sus circunstancias y donde mejor se comprendía la manera de actuar de quien había cometido los peores actos, que no era otro que el propio Cíclope. En especial, destaca el episodio titulado “La pasión de Scott Summers”, quizás una de las mejores piezas que dejara Gillen durante toda su etapa. Él mismo lo definió como “una carta de amor a los excesos poéticos de Chris Claremont como guionista de La Patrulla-X”. La alusión al Patriarca Mutante se refería a sus herramientas literarias, pero iba mucho más allá. Y es que, tal y como ocurría en los momentos trascendentales de aquella memorable etapa, lo ocurrido en “VvX” había llevado a los mutantes hacia la incertidumbre, hacia un terreno desconocido como pocas veces habían visto antes. De él resurgirían, sí, como tantas otras veces: como un fénix... pero en el camino se dejarían lo poco que restaba de aquel ya lejano sueño de Charles Xavier.

Julián Clemente

El tomo Marvel Deluxe. Patrulla-X - Equipo Extinción 2. VxX ya está a la venta.

Puedes ver las primeras páginas de la historia en nuestra sección Preview

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